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miércoles, 6 de julio de 2022

Ropero

- Má, ¿cuando vuelves por tus cosas?

Pregunta llorando Katrina Pepina, en un rinconcito de la recámara, a oscuras. 

Autos pasan por los charcos de julio. Televisión al fondo, caricaturas. Cachetina al volante.

La ilusa viene llegando de terapia, donde habla, le hablan, la soban, la levantan y la mandan a seguir.

Se agüita porque su sueño era correr a los brazos de Cachetina al finalizar el día, pero no quiere que la vean llorar. No sabe ni porque llora. Viene recién sobadita.

Mira desde el piso ese closet enorme, lleno de tiliches y baratijas, al que no le cabe una chamarra más, aunque Katrina Pepina piense que si. Escorbuto huye. Le cae gorda y no quiere gastar sus preciosas energías gimnásticas en semejante cosa llena de mocos.

Ella sólo puede pensar en que ya está cansada, ya no quiere estar cuidando las cosas de Má para ver cuando vuelve, mira que hacen mucho bulto. Cosas de Má, de sus Tatas, de Nosequién. Le asombra la gran durabilidad de las susodichas. La manera en que existen, más allá de la vida y la muerte, impasibles, indiferentes.

Llora porque no importa lo que haga, su sueño de dormir en brazos de Cache hoy no es. Porque sólo quería reír y abrazar a los que ama. Porque quería compartir su risa y su luz. Y en lugar de eso, escribe, aquí, así.

Debería ser valiente, debería salir y limpiarse los mocos y aventar ese ropero que la engaña con la idea de que Má un día volverá. Debería aferrarse a la vida y sonreír más allá de lo que hay o no hay. Pero le da miedo.

¿A qué puede temer ya? Nadie lo sabe. Ella no quiere saberlo. La chulada del derrumbe es el placer de los nuevos comienzos.

Se limpia las chatas - diría Má -, se sacude el ego, acaricia el ropero y va a los brazos de Cachetina, aunque sean dos minutos, con eso es. 

viernes, 19 de febrero de 2021

Año cinco

La dulce Cachetina cumplió cinco.

Escribe su nombre con la mano izquierda, aprende rápidamente letras de canciones y es medio ruda. Habla inglés fluido, su color favorito es el rosa, su pasatiempo la tableta y su juego el Among Us, Mamá no sabe qué es.

No usa mezclilla, siempre telas suaves. Su cabello al viento es su mejor accesorio. De color castaño claro cenizo, siempre a los hombros, brilla con la luz del sol. No sonríe para las fotos, saca la lengua o hace pucheros.

Katrina Pepina y Escorbuto quieren hacerle algo especial. 

Su cumpleaños fue el jueves, y no hubo pastel, sólo pollito asado y unos chocolates a granel. 

Ve a Mamá comprar platos, churritos y dulces. Ve a Papá limpiar el patio y hablar de mesas y refrescos. 

- ¿Qué sucede? ¿Tendré una fiesta? - pregunta muy emocionada.

— No, es la fiesta de otra niña. - contestan los tramposillos.

Su carita se agacha, su corazón se aflige. Ella deseaba una fiesta, un pastel, amigos y su cama elástica. 

— ¿Puedo ir? ¿La niña, querrá invitarme?

— No lo sabemos, necesitamos preguntarle.

— Pues yo pienso que sería feliz si yo llego a su fiesta.

Niña preciosa, inocente, dulce. Todo el mundo será feliz cuando llegue ella. Hace unos días, entre risa y risa, contaba a su mamá cómo le gustaría llegar a un lugar y que todos gritaran: ¡Feliz cumpleaños!
Así que quienes la aman, quieren hacerla feliz. 
En equipo y con mucho cariño, cada quién hace lo que puede para contribuir.

- ¿Qué cara pondrá? Ya queremos verla. Pero seguro valdrá todo el esfuerzo y el amor que hemos puesto en esto.

Feliz cumpleaños número cinco, cabecita de melón. 

sábado, 18 de abril de 2020

Analogías

Existen personas muy especificas. Concisas.
Que aman la claridad y la sinceridad a toda costa. 
Que prefieren los acontecimientos puros, antes que cualquier tipo de invite a la imaginación. 

Katrina Pepina no es así. 

Ella vuela. Su mente vuela al viento. Oscila en el agua. Chisporrotea al calor del sol y luego se asienta como polvo viejo sobre la superficie correosa de la tierra. 

Va tratando de explicar sentires y sentimientos de las maneras más burdas. Imaginando hormigas y montañas de polvo. Las olas, sus mejores amigas. 

Ama las analogías. Los ejemplos inventados y las suposiciones. Apenas hoy, en un diálogo acalorado, explicaba a Escorbuto como para ella era expedito resolver al momento las situaciones:

-Para ti - decía -, el hablar de algo es hablarlo y quedarse a medias y todos de repente se van, y la cosa está olvidada. El asunto en cuestión se nos ha vuelto un cúmulo de tierra. Y tu vienes, lo esparces con la escoba y te conveces de que ya no existe. En cambio, para mi, el polvo desparramado ha hecho más escandaloso todo, porque el no haberlo recogido, dará pie a que se siga acumulando, hasta crecer más allá de lo permitido. Y entonces voy a tronar. Así que siéntate y limpiemos... 

Se imaginarán ustedes la cara de profundo hastío que profirió aquel. 

-Pero entendió. Es lo importante. 

Hoy es un día especial. Hoy, hace ya treinta y tres años, Má dejó de ser Yoli para convertirse en Má. Algunos dirán que fue Má desde la concepción, pero fue plena y horrorosamente consciente de ello hasta que vio la cabeza greñuda de Katrina Pepina sobre su pecho, enredada en una sabana de color rosa pastel. 

Katrina Pepina se dice feliz. Agradecida, al menos, por haber llegado hasta aquí. Puede comer, correr, reir, ver, cantar y oír. Ir al baño de manera independiente todavía, sentir el sol sobre su piel. Es precioso, es suficiente, es más que suficiente. 

Sin embargo, hay momentos, oscuros y dolorosos, en los que su interior grita. Clama, suplica ser escuchado. Muchas veces a través de estos textos. El día de hoy, en su cumpleaños, se siente así. 

Como un pájaro que armó su jaula por propia voluntad. 

Ella ama la libertad, las oportunidades, las personas, las nuevas experiencias, los vínculos. La variedad. 

Y hoy, anhela usar todas sus capacidades presentes para vivir. Pero está en la jaula. Es preciosa, adornada con cordeles de oro. Flores por doquier, una niña preciosa la ronda todo el tiempo cantándole melodías inéditas, un compañero que la resguarda incluso de si misma. Tomatito y agua fresca. 

Quiere romperse la madre. Quiere aventarse al vacío con las alas que ella misma cortó. Creer que todavía funcionan. Caer en el zoquete y dando de tumbos, reir a carcajadas porque finalmente, después de quince años y una vida, supo lo que era volar. 

Sabe que el día que se atreva, lo perderá todo. Para ganarse ella misma. Tiene miedo de no poderlo soportar. 

Así que hoy, en este día especial, le abrazo, le consuelo, le hago cosquillas y le limpio las lágrimas una vez más. 

-Feliz cumpleaños, niña con sueño. Y con un sueño. 



lunes, 9 de marzo de 2020

Caminatas y rencores

Ella te besaba, y tu pensabas como destruirla.
La estudiabas, estudiaste. Buscaste el momento preciso.
Flores, sueños, anillos, promesas. La llenaste de todo. Le entregaste tu vida a manos llenas. Derrochaste miel, agua, leche en su vida.
Y poco a poco, ella florecía.
El tiempo pasó. Tus tristezas y amarguras te hicieron olvidarte de todo. De ti, de ella, de ambos. Ibas por los cuartos como algo muerto, dormido.
Ella te abrazaba. Te llenaba de palabras. Te empujaba. Te cargaba a veces.
No lo notabas. Estabas ocupado sufriendo. Por ti, por ella, por todo lo que no existía, por lo que no llegaba.
Un día, se cansó. Eran dos pero sus fuerzas no bastaban.
Decidió alejarse un poco, pedir ayuda, buscar nuevas fuerzas.
Y se perdió.
Por rumbos nuevos, diferentes. No siempre buenos.
Iba cegada por lo que veía. Físicos perfectos, objetos caros, gente vacía. Parecían felices.
Quiso ser como ellos.
De vez en cuando, ella volvía. Quería levantarte.
Te hablaba, te gritaba, te empujaba. Te necesitaba.
Tú, al principio ni lo notabas. Ella era diferente. Su sonrisa era otra. Cada vez más falsa.
Su piel, más perfecta. Su voz, más actuada.
Y sufrías. Por ti. Por lo que no existía, por lo que no llegaba.
Y ella se volvía a ir.
Nunca quiso dejarte ahí. Tu no querías levantarte.
Se fue.
Al volver, sus ropas eran distintas. Lo notaste. Sus ojos, vacíos.
Ya no estaba segura de querer volver a ti, decía.
No porque lo que allá había fuera mejor, sino porque tú no mostrabas intenciones de seguir. Querías permanecer ahí, y mantenerla contigo.
Y lo decidiste.
La besaste con ternura.
La tomaste entre tus brazos.
La viste tan diferente.
Ella, ingenua, torpe y llena de errores, creyó que por fin seguirían caminando. Se regocijó como una niña.
Y de repente, le arrancaste las ropas.
La señalaste, la maldijiste por haberse ido.
La acusaste de fallarte. Rompiste lo que trajo en sus manos para ti.
Y sufrías. Sufrías por todo lo que allá lejos había vivido.
Te dolía, decías. Lo que allá experimentó.
Pero no quisiste ir.
No te culpa. Está en su corazón, en su sangre, ver, oler, vivir, soñar.
Ella quiso, quiere siempre, hacerlo contigo.
Pero no quisiste ir.

viernes, 4 de octubre de 2019

Nocturno II

¿Se puede tener terror
de aquél,
a quien se prometió amar
para siempre?
Aquella noche
descubrió que sí.
**************************
Lo que él no sabía,
es que cada lágrima
liberaba
espacio.
Éste, a su vez
se iba llenando,
de valor rubicundo
para dejarlo.
**************************
Y en sus brazos,
con la mirada al techo,
lágrimas por las mejillas
- perdones tras las orejas -
decidió.
Haría lo necesario,
para que nunca,
nadie
volviera a amenazarla con quitarle
el único motivo de su vida.

miércoles, 18 de septiembre de 2019

De días y noches.

Lloró. Lloró amargamente porque la soledad la rondaba. Se burlaba. Brazos la rodeaban. ¿Porque entonces, no la querían? ¿Porqué preferían el sueño, la comida, la calle, el tabaco, que a ella?

Me voy, vete. Mejor así. Tengo sueño. Los compromisos, las responsabilidades. Los miedos. Hasta mañana. Dos paredes separando lo que se supone que sólo Dios podría separar.

Frío de madrugada. Sueño sin paz. Sin ganas. Sin cansancio.

La miran, mira. Te miran. Atención escueta. Siembras todo el día y no cosechas nada. Y buscas pelea. Canalizar la ira. Si al menos le interesara pelear. Habría algo que reconciliar. Algo porqué golpear, morder. Descargar.

Pero no. No funciona. No importa. No sirve. Sólo esa tibieza horrenda que ni sonríe ni odia. Sólo la indiferencia y el engaño aparente tras la cordialidad.

Lagrimas corren por las comisuras. Llegan a la almohada. Esperan lo que nunca pasa. Lo que a nadie le importa. El abrazo que no existe. La caricia en la espalda. El beso en la frente. Pero no hay. Nada de eso hay.

Apaga la luz. Se dispone a dormir. Y para morir, un día menos ya.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Intercambio

La vida adulta es complicada. Circulan memes a todas horas con respecto a lo costoso que es ser adulto. Lo cansado que se vive. Lo libre que deberías sentirte y mantras a las conciencias hambrientas de sentido.

Katrina Pepina, a sus treinta años, apenas anda empezando a probar esta vida. Sus ojos se abren a cosas que jamás veía. Tal vez algunas de veinte saben mucho más que ella de todo esto.

Observa la dinámica de las relaciones interpersonales, sentimentales, sociales. Las personas se involucran de todas maneras aún antes de conocer su nombre completo. Las palabras que determinan las muestras de afecto son vulgares, menospreciadas, y los acontecimientos, utilizados para la autosatisfacción. Al parecer a nadie le importan los vínculos espirituales y/o de salud que puedan presentarse, los nexos, los cruces. Se burlan de la privacía, se exhiben, jactándose de la cantidad de cuerpos que pueden tocarse con las mismas dos manos.

Las bromas acerca de la infidelidad y las satisfacciones que traen son abundantes. La cultura del 'ganado' y la no exclusividad ni física ni emocional, y mucho menos en otros ámbitos de la vida, son el pan de cada día.

Nuestra espectadora se siente estúpida. Observa todo, trata de entenderlo. Toma cariño por la gente y le da valor. Pero al parecer, los tiempos son otros. Eso ya no es útil. No importa. No vale. Y ese mundo tan vacío, hueco y complicado - actual, le llaman- está vedado para ella, gracias al Papá de Todos Nosotros, quien puso a Escorbuto y Cachetina como barrera de amor, de protección, de resguardo, a su alrededor.

Los podcasts de hoy en día hablan de autoprotección, de intercambios, de consensos, de negociación, del uso de los demás para la propia alimentación del ego. Le llaman sinceridad a admitir que sólo se pretende obtener del otro, lo que se desea, a cambio del precio pactado.

Mujeres y hombres buscan, entre broma y broma, quien satisfaga sus necesidades económicas a cambio del cuerpo mismo, de la integridad.

Katrina Pepina no quiere. Algo no le suena. No le cuadra. Es seductor, despierta su curiosidad. Pero le entristece profundamente. Le parecen mentiras disfrazadas de placer. Carencias tapadas con pedazos de piel. Enfermedades invisibles acumuladas y transmisión de estados emocionales adversos, destrucción espiritual.

Anticuada, le dicen por ahí.
Patética, mosca muerta, cobarde, inmadura.

-Digan lo que quieran, juzguenme, ignorenme. Acúsenme de vieja por buscar sinceridad en las personas, transparencia, cariño genuino, amistad sin pretensiones. Señalenme cómo idealista hipócrita. No importa. Prefiero, hasta hoy, conocer primero a las personas, antes que todo lo demás.

domingo, 1 de septiembre de 2019

Un año, un día.

Nota: Ésta carta fue escrita el 19 de febrero de 2017.
Dulce hija mía: hoy hace un año y un día que nos conocimos.
Gracias por existir, es lo primero que viene a mi mente al pensar en qué decir. Te amamos profundamente y no hay tiempo más feliz que éste que hemos pasado junto a ti.
Quiero contarte cómo pasamos tu cumpleaños: despertaste y tu papi, tía y yo te cantamos las mañanitas. Nos miraste asombrada y tus ojos nos decían que no comprendías. Desayunaste un taco de requesón y frijolitos (tu comida favorita por estos días), mientras yo batía betún y papi compraba tu piñata y otras cosas.
Te pusimos un vestido con tutú, tus mallas rosas y un pequeño tocado verde. Te veías adorable.
Compramos pizza con el dinero de tu bote - una botella de plástico en la que durante un año depositamos monedas y billetes especialmente para tu cumpleaños-, y papá la recogió junto con tu pastel.
Fuimos a casa de abuelita.
Comimos y dormiste tu siesta. Al despertar, te cantamos las mañanitas todos juntos y soplaste tu velita. Partiste el pastel y abuelita te llenó la nariz de betún. Quiero que sepas que nada te hizo tan feliz como pegarle a tu piñata. Gritabas y sonreías.
Abriste tus regalos, una camiseta que tu tía Coco mando hacer para ti y un robot que mamá escogió y que al parecer no es tan emocionante como ella creía. Ya sabes subir las escaleras gateando y cada día estás más cerca de caminar.
Tus palabras de estos días son agua, leche, zapato, coco, gua gua.
Feliz cumpleaños vida mía. Feliz cumpleaños a mi por tener la fortuna de tenerte. Feliz primer cumpleaños de todos los de tu vida. Te amo.

sábado, 31 de agosto de 2019

Mutilante

Alguien, en alguna circunstancia, ¿ha tenido una extremidad adolorida y se ha dicho a sí mismo: maldito brazo que me sirve tanto y es tan parte de mi, pero me duele, voy a arrancarlo porque seguro si lo hago voy a estar mejor? ¿Y fantasea con ese momento en que no lo tiene y ahora no tiene ni idea de como cargar una caja pero cree que va a ser feliz cuando eso suceda?

¿Suena estúpido?

Ya leidito, escrito, tal pareciera que si.

Pero así anda día tras día Katrina Pepina.

Amenazando a su pierna, que lo unico que tiene de malo es ser una pierna y doler a ratos, y no querer jalar al mismo ritmo, y negarse a ser igual que la otra condenada con la que camina.

Pobre pierna. Escucha reclamos y gritos a diario.
Desde la ropa que viste hasta el agua que la nutre.

Pinche pierna. Es que hay días que medio se muere y no jala y pareciera que es mas fácil arrancarla a serrucho y pegarse un palo de escoba. Seguro sale más efectivo.

Quisiera decirle que no la arranque.

Pero si la pierna insiste en querer pensar con criterio propio, insiste en desobedecer, se niega a seguir el ritmo al que andamos, pretende crear su propio concepto de lo que debería o no hacer una pierna, entonces que nos pasen el serrucho, el machete, las tijeras.

Aunque en el intento muramos desangradas.

lunes, 18 de marzo de 2019

Strudel de manzana

Besos. Abrazos. Sonrisas. Empanadas de carne molida y Pepsi. De eso ha sido su día.

De pura familia, vida, amor y dulzura.

- ¿Quién dijo que no se podía? - pregunta retadora la de los cachetes adoloridos de que no le cabe la sonrisa.

Hoy, después de mucho tiempo - meses más o menos- Katrina Pepina es plenamente feliz. No le falta nada. No quiere nada. No necesita nada. Ellos lo son todo. Escorbuto y Cachetina, con sus ojos marrón claro, tan parecidos el uno al otro, la miran por la casa loca de felicidad como una vil cabra. Le abrazan, le miman, la regañan también.

Qué importa. Que digan misa. Que Cachetina corra por la casa llena de tierra en el cabello. Que Escorbuto reniegue porque le toca amasar y armar las empanadas. Qué le hace, - diría sabiamente abuelita - no pasa nada.

Sus gritos y sus risas llenan las habitaciones, calientan la casa de techos altos y corrientes de aire. Se ahuma la cocina.

El corazón de Katrina Pepina se ahuma también. Unas lagrimitas le asoman por los ojos, - si, también por esto chilla - está tan agradecida.

Ellos son las vitaminas de su vida. Son su jala y empuja. Su levántate que si costea. Pedazos de su propia vida con pies ajenos.

- Qué bendición, qué fortuna. - dice, mientras se receta un strudel de manzana y una taza calientita de cacao con los que ama.

miércoles, 31 de enero de 2018

Nocturno

Y  de repente se vió Katrina Pepina desvelada, descompensada, deshidratada.

Temerosa de la muerte y de la vida. De los demás y del yo mismo. Sola. Amando de manera indescriptible, sufriendo cada día la pérdida inevitable, entregada. 

Entre tanto, los tiempos inútiles rondaban su vida, vacíos, pero llenos de basura. Imágenes, conceptos, videos, recetas y sentimientos que pasaban frente a sus ojos, luces coloridas y neones, escalas de grises transmitiendo sobriedad u osadía. Valor para alguien, nada para la mayoría.
Ideas hechas luz. Ideas de otros que le robaban la calma, el tiempo, la existencia. Que acallaban su propia voz y arrancaban la perspectiva de su realidad.

Espectadora.
De todo y todos, menos de sí. Con vista corta, que sólo apreciaba la cáscara evidente.

Perdida.
Una mandarina convirtiéndose en toronja. Quejante. Cobarde. Dudosa e incierta. Enfermiza.

¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Porqué?
Le pregunta a lo que de ella queda. Rescoldo de luz entre tinieblas. 

Se descubre guardando todo lo mejor para los amados. El marido leal, la dulce hija. Sonrisas para los hermanos. Pero cuando nadie está, ¿dónde está ella?

Si. A veces brilla. Hoy no. 

En sus espacios de soledad empieza a esconderse detrás de una cerveza. De vino tinto. En el fondo del vaso encuentra la falsa alegría, el carácter afable, ligereza de conflictos. Es tentador.

Infeliz.
Desbordada de melancolía. Sin saber de qué, o de quienes. Sabiéndose dichosa, más que nunca. Pero inevitablemente incompleta.

Gratitud, gratitud es la palabra. Se la fue comiendo el tiempo, el dolor, el olvido.

Y después de aterrizar las letras, de renegar y escupir a voluntad, al mundo, al espejo, al pasado y al futuro, descansa. Se prepara para intentar otra vez.

jueves, 28 de diciembre de 2017

De trapos y servilletas

A finales del año decide Katrina Pepina dejar por aquí unas letritas, para que no se dé todo por perdido. Involuntariamente el año se ha vuelto lucrativo.

- La vida es un trapito. - Se oye decir a la filósofa. - Imagina, llegas a este mundo con un trapito en la mano y otros muchos trapos, de la misma tela, en la otra. Conforme vas relacionándote con otras personas, intercambian trapitos, y los obtenidos los vas cosiendo a tu trozo. Se convierte en una servilleta, una cortina, ¡una lonota! Como esas cobijas hechas de cuadritos de tela, diferentes. Así se va formando nuestro carácter, forjando nuestra historia. Algunos trozos son grandes. Otros son apenas perceptibles. Unos raídos de tanto acariciar, y otros rasposos que nos dieron lecciones. No es mi idea, la leí por ahí. Pero así me la imagino.

Mientras describe su concepto, recuerda las personas que han dejado sus trocitos de tela con ella. Los que siguen aquí, después de tantos años: Escorbuto, más dulce y cansado que nunca, menos soñador pero mas valiente; Caramelita, quien se ha convertido en la Señorita Caramelo y es ruda por fuera pero con un interior sumamente esponjosito, como esas ramitas secas que hay en el campo; Refus, infaltable a pesar de la distancia, productivo e independiente; Chico Gruños, adorable padre de tres retoños; El Joven de la Cola Larga, ya no tan joven pero más sabio y más feliz. Le es inevitable pensar en aquellos que se fueron para no volver, al menos en un futuro inmediato: El Primo Gringo, orgulloso de sí mismo y amante de las fiestas y los viajes; Klink, ex amigo de repente después de enamorarse; el desconocido Jefe, quien nadie por aquí conoce pero era importante para la vida laboral de nuestra susodicha hasta que decidió que no era tan digna de su honorable amistad; Diógenes, a quien da gusto saludar pero con quien los caminos cada vez se encuentran menos; el Chabacano Impoluto, personaje profundamente querido, pero en un planeta donde al parecer la amistad -de Katrina Pepina nomás- no es ni necesaria ni permitida. Mención aparte para aquellos que no esperan volver ni en el futuro inmediato, ni nunca: Má, con alitas blancas y vestido amplio que disimula sus piernas delgadas, hermosa y radiante, o abono de plantas; Champi, compañero fiel hasta el día de su trágica y dolorosa partida.

- Ellos y más, dejando sus hebras por mi servilleta, sus trapitos a cambio. Inevitable quererles, estimarles y hasta odiarles tantito por haberse ido. Pero así es la vida. Caminito andando.

Encontró también nuevas personas que le han dado más sentido a su vida, un nuevo enfoque. Siendo la más importante la dulce Cachetina, tierna, valiente y berrinchuda. Con ella espera, de todo corazón, pasar el resto de su vida, dándole sus mejores trapos, los que más abrigan, los que la hagan feliz.

- Su trapito es mi favorito.

Hoy decide, antes de finalizar el año, dejar ir a los que se fueron. Darles avión. Recordarlos con cariño, pero también con distancia, para que no calen. Así puede hacer cachito para los que vengan, para que haya dónde sentarse.

martes, 9 de febrero de 2016

Carta de embarazo a mi hija

Para Aria Yireh.

Mi pequeña niña, hace tanto tiempo ya que quería escribir esto. Que necesitaba decirte cuanto te amo al saberte cobijada en mi vientre y pequeña. Frágil. Han pasado muchas cosas en nuestra vida estos meses y las prisas y los miedos no me habían permitido sentarme en santa paz a hacer lo verdaderamente importante, escribirte esta carta para que puedas saber lo que se siente tenerte en la pancita mi pequeña muñeca. El día de hoy, tu papi esta preocupado porque me siento mas cansada que otras veces y tengo unos dolorcitos en mi espalda y en la parte baja de tu casita, mi vientre. Es muy probable que pronto vayas a nacer y por fin podamos tocar tu linda piel y ver tu pequeño cuerpecito en nuestros brazos. Así que papi me ha pedido que prepare ya las maletas tuya y mía para emprender el viaje a conocerte. La verdad no se por donde comenzar, no tenemos maleta tu y yo y solo quisiera echar a una bolsa toda la ropa que con tanto amor te lavaron tu abuela y tu tía Norma. Sé que cuando papi llegue me va a dar un sermón de lo desconsiderada que soy al no hacer lo que me ha pedido pero no quiero que un momento más pase sin escribir las primeras palabras que tengo para ti: Te amo. 

Te amo con todo mi corazón y todas mis fuerzas. Dios te ha formado dentro de mi gracias al amor que tu papi y yo nos tenemos y a los dulces besos que me dió un día. Desde que eramos novios te imaginábamos y soñábamos como serías, ¡era tan lindo imaginarte! Esperábamos que tuvieras lo mejor de cada uno, como la sonrisa de papi, mis ojos grandes, tanto cabello, los ojos de tus abuelos y bisabuelos. Eras un sueño en nuestro corazón y un anhelo para el futuro. Después, cuando nos casamos y supimos que vendrías todo fue ¡como un temblor! Yo estaba asustada y sorprendida, mientras que papá saltaba de alegría y aplaudía tan emocionado.

La primera vez que te vimos eras del tamaño de un frijol. y no sabíamos si serías un pequeño niño o una nena, por eso te llamamos así: el frijol. Yo vomitaba y tenía sueño todo el día. En el trabajo me quedaba dormida como un oso y tu papi no sabía que hacer o cómo ayudar. Todo este tiempo ha sido un héroe para nosotras. Es dulce y tierno. ¡Nos ha protegido y abrazado tantas veces! Disfruta mucho acostarse sobre mi panza y escuchar tu corazón. Se asombra cada vez que te mueves y que das de pataditas, te ha puesto música pero él a veces quiere que escuches rock y la verdad no le he dado permiso. Te habla, te llena de besos. De un tiempo para acá se pone triste porque cuando te habla o pone su mano sobre ti te quedas quietecita, pero yo sé que te pasa lo mismo que a mi con él, nos pone tan nerviosas y emocionadas que nos quedamos pasmadas sin saber que hacer.

Soy tan feliz de saberte conmigo, De poder tenerte aquí dentro y sentir tus movimientos y tus hipos. Tu entrenamiento para respirar. He aprendido a saber cuando estás cansada y también adolorida. Cuando estas dormida, cuando mueves tus manos y pies. Me costó mucho trabajo poder sentirte. Desde que tenías cuatro meses en mi panza yo quería sentirte, saber que estabas ahí y que estabas bien. Pero los tiempos de Dios no son los nuestros nena y fue hasta después de los seis meses cuando te sentí por primera vez. Fué un golpe pequeño, como palomitas tronando dentro. ¡Estaba tan feliz! Ahí fue cuando me dí cuenta de que en verdad llevaba una pequeña persona conmigo, que teníamos juntas dos corazones, cuatro ojos, manos y pies. Papi y yo íbamos a verte cada vez que podíamos y estábamos tan nerviosos porque queríamos saber que serías. Tus tías y tus abuelas nos acosaban con preguntas y también estaban desesperadas por saberlo. En cuanto dijimos que serías una niña todos se pusieron tan felices y empezaron a planificar sobre lo que te regalarían y los vestidos y moños que habríamos de ponerte. ¡Hasta el día de hoy haz recibido tantos regalos! Vestidos, zapatos, muchas calcetas, pañales y mucho de lo que necesitarás ahora que nazcas. En la medida de sus posibilidades nos han ayudado y somos muy bendecidos de tener a tanta gente que nos ama y que te espera llena de felicidad.

Antier oraron por nosotros tres, por ti, por papi y por mi. Para que fuéramos valientes y fuertes y que tu fueras sana y llena de bendiciones. Quiero decirte algunas de las cosas que dijeron de ti, para que cuando dudes acerca de quien eres o de si podrás hacer algo, te puedas dar cuenta de cómo aún desde antes de nacer Dios te bendijo de manera abundante y como declaró sobre tu vida bendición. Tú eres valiente, haz sido guardada de todos los peligros, las circunstancias y enfermedades en mi vientre, eres el consuelo para nuestro corazón, Eres alegría, creatividad, sonrisas y luz. Eres bella por dentro y por fuera, eres sana, eres hecha por y para Dios y su propósito perfecto, eres virtuosa, eres dulce, inteligente, sabia y una guerrera. Es un poco, pequeña hija, de lo que viene a mi memoria. Nunca lo olvides. Todo eso eres tú.

Cada día que te he tenido en la panza ha sido una montaña rusa. Ha sido una dura batalla que hemos librado juntas, el cansancio, la tristeza y el duelo me han perseguido sin descanso, pero Dios me ha dado la fuerza para no desfallecer al sentirte dentro de mi. Cuando estoy triste, tu te mueves y me recuerdas que estás aquí, me abrazas desde dentro. El ver los ultrasonidos y tu pequeña ropita me hacen sonreír, renovar mis fuerzas. Quiero que sepas que me he esforzado mucho por cuidarte. Por favor perdóname si no ha sido lo suficiente, si no te haz sentido tan feliz o fuerte como deberías. Siento que lo he sacrificado todo por estos días, pero Dios renovará mis ánimos y me dará más para darte a ti, mi pequeña niña. Mi más grande bendición. Compañerita de vida. Mi persona favorita.

Llegó tu papi y debemos ir a arreglar todo para emprender el viaje a verte mi muñeca. No importa lo que pase, donde estemos, o cuanto tiempo haya transcurrido, el amor y la alegría que sentimos por ti no cambia, ni cambiará. Este texto estará vigente y disponible para ti aún más allá del fin de nuestros días. Así, llenos de defectos e imperfecciones, te amamos con todas nuestras fuerzas.

Besos dulces.

Mamá.

martes, 2 de noviembre de 2010

Calaveritas para mis chompis.

Escorbuto fuma mucho
dizque porque lo relaja
la calaca lo vigila
pa' llevarselo en su caja.

Katrina Pepina tiene
dos anuncios de demanda
de plagio según le dicen
le acusa la muerte flaca
por su nombre andar quemando
en los blogspots de torcuatos
"un día de estos no lo dudes
te llevo aunque sea de bruces"
le dice la calavera
a la que chillando espera.

Aunque muchos no lo saben
se rumora por lo bajo
que el Chabacano Impoluto
de la muerte se hizo socio,
él le manda los muertitos
ella le paga con opio.

Nadie sabe que sucede
en el panteón de mi pueblo
los muertos andan alegres
y los vivos por el suelo
es porque ya no le temen
ni a los malos ni al gobierno.
Mientras los vivos le lloran
a la muerte por un peso
pues la crisis está dura
y prefieren cementerio.

Refus cenando, Má renegando
y la calaca se los va llevando.
En una carrucha los echó a los dos
y los entretuvo con panes de arroz.
Caramelita corre a salvarlos
pero la flaca no quiere soltarlos.
Muy inocente Má le sugiere:
"Véngase mija, por una nieve
esta señora hoy va a llevarnos,
no sea grosera, déle un abrazo."
La niña se cansa de querer salvar
a los susodichos que felices van.
Les manda un besito, y dice a la muerte:
"Ahí te los encargo, que no se regresen."

El halloween no me gusta
porque envenenan los dulces
al Primo Gringo le dieron
unos que sabían a pollo
y después de varios días
lo encontraron en un hoyo.

Una calaverita sin azucar ni bombón
pa´l Joven de la Cola Larga
que se llevan al panteón.
La huesuda ya le supo
el truco para jalarlo:
le lleva tres Guitar Heroes
tele con cable y doritos.
Unos jerseys de Acereros
y a Javicho peinadito.

La Misteriosa Chica Del Nombre Muy Largo
la calaca iba esperando atrapar
pero cuando su nombre le quiso gritar
se quedó sin aire y prefirió intentar
tal vez con Suit Flauer, tal vez con Tarzán,
con quien se dejara para compensar
la buena asfixiada que le hizo pasar.
Espera que cuando vuelva por ella
por favor ya no use nombre de soltera
que se decida y se cambie el nombre
por Juana o María o algo que no asombre.

Los zombies andaban con la greña suelta
porque en la casa de Natolio había fiesta
comieron elotes, carnitas, atole,
cuando se llenaron entonces bailaron
con Diógenes que ya estaba muy mareado.
Entonces Klink los invitó a todos
a que se apuntaran pa irlos agregando
en el warroshow y les dió el horario.
La fiesta siguió sin más contratiempos
hasta que llegó de España un fulano
era locutor, decía, de la radio.
Diógenes pateó a la nueva visita
porque le quitó tiempo de su transmisión.
Así se termina esta triste función:
los zombies contentos le entraron al quite
y todos comieron gallego con chile.

Oh! Buena calaca
no te lleves a La Niña High Bass,
porque si te la llevas
quién me va a etiquetar?
En el feisbuk y en el tuiter
en el metro y el jai fai?
Bueno llévatela un rato
pero sin el celular
sin el aipot ni la compu
y la pones a trapear.

Chico Gruños está listo
pa' la muerte festejar
trae su traje de hombre lobo
y a Chao-Lín para bailar.


"Este día de muertos
no voy a poder dormir
porque de seguro
van a venir por mí."

Eso decía Escorbuto
temblando cual gelatina
porque la flaca Katrina
le había echado unos piropos
le tomó luego unas fotos
y se las echó en el bolso.

"Pues cómo no quieres que te echen los perros
si estás carnosito y ella es puro hueso."

"Si de eso se trata que vengan por tí
contigo completan pa' dos maniquís.
Una carterita, zapatos a juego,
todavía le sobra para un buen sombrero."

"En definitiva no me has agradado
le hablé a la calaca le dí un adelanto
ya trae una grúa pa' no llevarte cargando."


La flacucha fué contenta
a cortarse la peluca
con Suit Flauer acudió
cuando chula la dejó
a rastras se la llevó.

Que en este buen día de puente y tamales
se llenen de dulces la panza y las bolsas
de calaveritas de azúcar las bocas.

Que a los flojonazos que no lleven flores
les jalen las patas los muertos y lloren
y luego se rían por ser tan chillones.

sábado, 9 de octubre de 2010

Trascendencia

Ruido, ruido, golpe, silencio.
Ruido, golpe, silencio, golpe.

Katrina Pepina observa interesada a Escorbuto mientras toca la batería. Lo ve luchar contra natura. Está sorprendida de la manera en la cual debe educar a su cuerpo para desconectar sus extremidades. Tres golpes con una mano, una ritmo con otra, dos con un pie y cuatro
hi-hatazos con el otro.

No entiende como cada parte puede hacer algo distinto. Dicen que eso se llama coordinación, pero ella se siente coordinada cuando levanta los brazos a un tiempo, cuando aplaude, cuando salta.

Sim embargo, el sonido es tan grato, el ritmo y la cadencia son tales, que dan ganas de bailar.

Y es ahí cuando Katrina Pepina aprende una valiosa lección: cuando queremos conseguir algo realmente trascendente, luchamos contra nosotros mismos y contra todas esas leyes y reglas que nos limitan; entonces el resultado es extraordinario.

-Un abrazo a todos ustedes, los que han decidido ser como la abejita, la que no sabía que no podía volar. Es un orgullo para mí verlos en el aire.

viernes, 13 de agosto de 2010

Escorbuto tomó clases de natación.

Su primer día tenía todo listo, sus flotadores, gogles, llanta de dinosaurio, aletitas para pies, y un protector solar fps350.

Llegó hecho licuado de camarón. Le dolía esto, le dolía aquello y con un color bastante característico.

-¡Hoy aprendí a sacar el aire por la nariz!!!

-¿Pues cuál curso tomaste siempre, el de "no ronque más" o el de natación?

Aprendió tambien a flotar de piedrita, dicen por ahí, porque "va pa' bajo y pa' bajo y pa' bajo..."

Lo cierto es que después de una semana no sólo olía a pescado, ya sabía nadar como uno.

Y flotaba por aquí, y un poquito por allá, el salto del charal, etcétera, etcétera.

-¡Fueron los mejores cuatrocientos pesos invertidos en toda mi vida! -Se le salió decir a Escorbuto.

-¡¿Ahhh siii?!!! ¡Juraba que ese puesto lo tenía yo!...

miércoles, 28 de julio de 2010

Entre warros y arrabal...

Un sabio albañil dijo una vez: "Cuando se entrega el corazón se desfachata el cuerpo".

Katrina Pepina anda haciendo nuevos amigos. Aumentando su lista de personas para enviar tarjetas de navidad. Espera que de esa manera le lleguen más. Porque el catorce de febrero pasado nomás le llegó una cartita, ¡de su tía!

¿Cuánta gente se pone gorda, y vieja, cuando decide que ha encontrado la tuerca, -o el tornillo- de sus sueños?
Y descuida los amigos, la familia, se le muere el perro, o de a tiro se le olvida lavar los trastes hasta que en su casa parece que se está grabando la película esa de "El Departamento de Joe". (Dícese de la peli donde un tipo vive en común acuerdo con un montón de cucas muy cotorras).

Eso no ha sucedido con Klink, Diógenes y Natolio.

Se conocen desde que eran Klinkito, Diogenesíto y Natolito (como que se me antojó un atolito...), hasta el biberón se compartían. Y a pesar de que encontraron a los pellejos de sus sueños - hablando de la amistad eterna - no se ponen viejos y no se dejan engordar.

Klink suelta unos albures que le salen natos.
A Diógenes le deberían poner la canción de "Negrito Sandía..." por aquello de las groserías...
Lo cierto es que hay pocas personas en las que las malas palabras suenan tan buenas, y Diógenes es una de ellas.
Natolio tiene tantos agujeros como un queso Gruyére. Y es buenísimo para organizar pachangas.

Mientas tanto, Katrina Pepina se entretiene mucho conociendo a esos viejos conocidos que conocía pero que no les hablaba.

Una filosofadera que sueltan. Les hace falta otra lengua pa' poder echar la sopa con mas vuelo.

Hasta ahora se ha divertido. Y ha aprendido mucho. Espera seguir asistiendo a sus fiestas y escuchando su radio (www.dtpradio.com y no es comercial). Y espera poder volver a platicar con la Má de Natolio de una manera tan entretenida.

Katrina Pepina los ve y recuerda sus tiempos de chiclosidad. De cuando mandó a volar a Escorbuto con La Coloidal a un lado. Cuando iba de vacaciones con La Misteriosa Chica del Nombre Muy Largo y Suit Flauer, y se ponían chulas pa ir a comprar tortillas.

-Ah, pero que divertidas aquellas. Aunque éstas no están nada mal, nada mal....

lunes, 17 de mayo de 2010

Trabajo nuevo

Por fín Escorbuto consiguió chamba. Él quería enderezar las antenas de las azoteas porque tenía ganas de broncearse. Pero le dijeron que era demasiado guapo para andar tan cerquita de los zopilotes, luego lo iban a confundir.

Por eso decidió andarse seguro en tierrita y le dieron chamba de preguntón.

-Se nota que sí checaron tu perfil... - Le dice Katrina Pepina aguantandose la risa.

Pues lo bueno es que por fín va a poder comprarse ese set de tamborcitos que vió en el mercado y que tanto quería, además así va a extrañar más a Katrina Pepina y
cuando la vea, va a tener un repertorio de chistes menos quemado.

-Mientras, yo trabajo en casita con una buena mascarilla de aguacate y unas tostadas pa' acompañar...

viernes, 14 de mayo de 2010

Haciendo amiguis...

Primer Acto:
-Cero sesenta y seis, ¿En qué puedo servirle?
-Disculpe señorita, llamo para solicitarle una patrulla, hay un montón de borrachos aquí afuera de mi casa y no me dejan dormir.
-¿Sabe si están armados?
-No.
-¿Sabe si traen estupefacientes o sustancias adicitivas?
-No.
-¿Podría describirlos?
-A las doce de la noche, definitivamente no.
-Mmmm...
-Bueno, ¿va a mandar la patrulla o salgo a espantarlos yo solo?!
-No joven, no es necesario, ahorita le mando una patrulla.

Segundo Acto:
Como si fuera pizza, Escorbuto estuvo esperando por más de media hora a los que le ayudarían para domir otra vez...
Poquito más...
Una hora...

Tercer Acto:
-Bbbbppp, bbbbppp!
-A ver señores, los vecinos llamaron diciendo que están haciendo mucho escándalo.
-Mire pareja, ya hasta están invadiendo propiedad privada...
-Todos formaditos pa' esculcarlos!
-No Señor Justicia, ya no es necesario...
-Y usted quién es y quién le preguntó!
-Soy el que le llamó hace dos horas y ya no los necesitamos aquí, ya somos amiguis...

Ahí Esscorbuto comprobó aquel dicho bien dicho: Si no puedes contra ellos, úneteles.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Héroes de Actualidad.

-Chismoso, chismoso, chismoso…
-Uh que las margaritas! Ya no puede hacer uno ni un acto de moralidad civil porque luego luego le dicen a uno chismoso.
-Chismoso, chismoso, chismoso…
-Ya cállate o voy a verme en la necesidad de pellizcarte. ¿pos que no viste todo lo que se estaban embolsando?
-¡Chiiiiiismooooosoooo!!!
-¡Shhhhh! Tienes razón, tal vez no debí acusar a esos adolescentes que se estaban metiendo secadoras en los calzones…
-No te creas. Eres mi héroe. ¡Mi héroe chismoso!